martes, 29 de junio de 2010

Memoria conceptual

La ciudad es el espacio común el cual se encuentra enmarcado por el afán de movilización y llegar a tiempo lo que hace que los individuos no dejen huella, cuando no hay un reconocimiento intimo con el lugar éste se convierte en … un anónimo y frustrado caminante  …un peregrino cansado de andar, que se formula y hace pocas preguntas[1]. En el espacio público se sostiene  una relación que une a los miembros que ocupan el espacio y que sólo son capaces de reunirse con aquellos con los que se tiene un  interés común. ¨Todas las actividades humanas están condicionadas por el hecho de que los hombres viven juntos¨[2], y es justamente esa convivencia la que permite hacer distinciones en lo que es propio (privado) y lo que se comparte (público).
La ciudad como lo afirma Richard Sennett reúne a personas distintas, intensifica la complejidad de la vida social y presenta a las personas como extrañas, estas inquietudes de experiencias urbanas – diferencia, extrañeza, confusión- plantea cuestionamientos acerca de cómo se dan los lazos de los habitantes con su entorno y los espacios por donde circula, tal vez podríamos decir que estos lazos surgen gracias a que  el transeúnte emprende una travesía de una mamera tanto  intima y privada, como colectiva y pública y el encuentro de estas dos esferas permite que exista una comunicación estrecha entre los individuos, comunidad y el espacio mismo, creando vínculos desde la necesidad de conocer y se conocido, en otras palabras ser y sentirse parte de la ciudad
La ciudad es tomada como un gran ´´laboratorio´´ en el cual se observa la vida de unos y de otros, se mezcla como ya dicho lo público y lo privado, y fueron justamente ¨los romanos que a diferencia de los griegos, comprendieron que estas dos esferas sólo podrían existir mediante la coexistencia¨[3], claro que esta coexistencia trae consigo enfrentamientos en cuanto que al hacer visible lo particular lo público lo convierte en una característica de masas ¨ hay cosas que requieren ocultarse y otras que necesitan exhibirse públicamente para que puedan existir¨[4].

Helena Bejar nos enseña las distancias que se crean entre lo privado y lo público, lo privado y lo intimo, afirmando que ¨el primero que cerro una puerta para aislarse de su entorno fundo la esfera privada¨ y que esta ¨permitió la separación del hombre respecto al grupo, el paso de la comunidad a la sociedad, y en consecuencia, el reconocimiento de la individualidad¨. Ahora bien, lo individual se construye en el ámbito del hogar, es precisamente la casa retomando a Bachelard la que alberga mi vida intima, donde se me permite vivir soledades, contemplar recuerdos, construir pensamientos y tejer los sueños, la casa como nuestro rincón en el mundo, nuesto primer universo en donde comprendemos el concepto de ¨habitar¨, y es que habitar no es otra cosa más que  ¨vivir, morar, poblar¨[5]
El proyecto “Más presente  cuanto más anonimo” trata de unir estas dos esferas, por un lado  sumarse a grandes multides y su rito diario  donde los contactos son artificiales y efimeros  y en lo privado la vivencia personal de cuando  se va perdiendo trocitos  cada vez que se cambia de posición, que se abandona un sitio. Dejamos a menudo nuestra casa, el espacio de la privacidad, los lugares sagrados, para dirigirnos a otra morada, a otros lugares de encuentros y pérdidas. Para (poder)desear volver algún día de nuevo, siempre al mismo punto de partida.


[1] ROMAN REYES, Texto de referencia del Curso " Más allá de la Modernidad" impartido por el autor en la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa [Departamento de Filosofía, 2-4.Diciembre.1998]
[2] Ibíd.
[3] Hanna Arendt. La condición humana. Paidos. Estado y sociedad. Barcelona.1996.

[4] Ibid.
[5] Definición tomada del diccionario de la Lengua Española

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